Andrés Idárraga no llegó al Gobierno directamente al Ministerio de Justicia. A inicios de noviembre, el profesional ejercía como secretario de Transparencia de Presidencia. Allí, investigaba presuntos nexos entre el Ejército y grupos armados ilegales. En el más reciente informe del Reporte Coronell de Caracol Radio, Idárraga denunció que, desde entonces, miembros del Gobierno Nacional lo estarían interceptando.
Según un informe forense realizado por una empresa internacional — por pedido del funcionario— la orden de hacerlo llegó desde el Ministerio de Defensa: “No confío en el ministro Sánchez”, aseguró, y agregó que la infiltración habría sido financiada utilizando gastos reservados y estructuras de contrainteligencia del Estado.
La razón, dice Idárraga, tendría que ver con sus investigaciones en torno a posibles vínculos entre miembros del Ejército y del sector Defensa con grupos armados ilegales. “Me quieren desprestigiar”, aseguró en entrevista con el medio citado.
En total, se registraron más de 8.700 infiltraciones a su teléfono, y en al menos 134 ocasiones le activaron ilegalmente la cámara y el micrófono. Según el informe de la firma, la infiltración se habría dado mediante el software Pegasus, que fue activado el 1 de noviembre a las 2 de la tarde y 32 minutos.
”Desde principios de agosto unas fuentes me dijeron que me estaban haciendo interceptaciones, yo no lo creí. Sin embargo, empecé a notar movimientos sospechosos en mi celular. Encontraba a diario en mi correo que había teléfonos remotamente vinculados a mis cuentas”, contó Idárraga.
El actual ministro de Justicia (e), narró que, incluso, llegó a notar que mensajes de WhatsApp que ya había leído aparecían como no leídos minutos después.
Las conversaciones espiadas no se limitaron a WhatsApp. Según el informe forente, apps encriptadas como Signal, Telegram y Line fueron decodificadas y leídas: allí, Idárraga hablaba con el presidente, y le comentaba avances de sus investigaciones. Además, también recibió información sensible y clasificada al respecto.
Su investigación central se basaba en seguirle la pista a presuntos nexos entre altos miembros del Ejército con las disidencias de Mordisco y la Segunda Marquetalia.
Según lo que contó el funcionario, habría indicios de que, presuntamente, desde los cuarteles de las Fuerzas Militares colombianas le estarían dando aviso a los criminales sobre futuras redadas y operaciones, dándoles así el tiempo de escapar. Además, se habrían desviado armas y municiones hacia las disidencias.
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