Tras la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos ha movido flota naval hacia el norte de Cuba para avanzar en patrullajes estratégicos en medio de lo que expertos consideran es un mensaje claro al presidente Miguel Díaz-Canel.
Esta semana trascendió que al menos dos buques anfibios —el USS Iwo Jima (donde fue transportado Maduro tras ser sacado de territorio venezolano) y el USS San Antonio— han sido reubicados en aguas al norte de Cuba, en el océano Atlántico, según confirman múltiples reportes internacionales.
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La maniobra, que se da en el marco de lo que el Pentágono ha descrito como un ajuste táctico tras lograr el objetivo principal de la operación, no representa una retirada definitiva de la región, sino una transición hacia un posicionamiento estratégico de disuasión.
De acuerdo con un informe publicado por el diario Las Américas, en Miami, el despliegue naval busca enviar una “clara advertencia” a los aliados de La Habana. El objetivo primordial, citando una entrevista con el coronel retirado Octavio Pérez, es interceptar la denominada “flota fantasma”, compuesta por unos 1.600 barcos a nivel mundial, de los cuales cerca de 700 pertenecen a Rusia y otros 400 a Irán y China, según el experto.
“La postración militar de EE. UU. frente a Cuba envía el mensaje de que no van a permitir que ninguno de estos barcos entre en la isla”, afirmó Pérez. Según el exmilitar, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha sido confrontada por el suministro de crudo a Cuba, y el despliegue naval busca prevenir que petroleros mexicanos sigan alimentando el régimen castrista.
El transformado esquema de seguridad regional de Estados Unidos incluye la reactivación de puntos estratégicos clave como Puerto Rico, donde se ha confirmado la apertura definitiva de la base de Roosevelt Roads y la activación temporal de la base de Ramey, que en el pasado albergó capacidades nucleares.
Otro de los fuertes es Florida, donde Washington evalúa que la base de Homestead pase de ser una reserva a una base activa para defender los intereses estadounidenses en el hemisferio, mientras que por el lado aguas del Caribe, cercanas a Venezuela, la nación norteamericana redujo sus tropas a 12.000 efectivos.
Por otra parte, Washington evalúa la reapertura de su embajada en Caracas, por eso que este viernes viajaron a Caracas funcionarios del Departamento de Estado, incluido el embajador interino estadounidense en Colombia, John T. McNamara.
Ese es el primer viaje a Venezuela de delegados del gobierno Trump desde que el líder Nicolás Maduro fue capturado por las fuerzas estadounidenses en Caracas. La visita es la muestra de los esfuerzos de la administración del presidente republicano para restablecer una presencia diplomática en Venezuela tras la caída de Maduro.
McNamara también es el jefe de la Unidad de Asuntos Venezolanos (VAU), que opera desde la embajada estadounidense en Bogotá desde que Estados Unidos retiró a sus diplomáticos de Venezuela en 2019.
¿Cuál es la flota estadounidense en aguas cercanas a Cuba?
1. El USS Iwo Jima: Trasladado específicamente a aguas al norte de Cuba.
2. USS San Antonio: Reubicado en la misma zona para reforzar la vigilancia.
3. USS Gerald Ford: Este portaaviones se encuentra actualmente en la región, aunque se tiene previsto que regrese a Virginia en febrero. Las autoridades evalúan si será reemplazado por otro portaaviones u otro tipo de buque de gran calado.