Un mouse inalámbrico que se utiliza con el pie con un cucharón como base para apoyar la planta, un soporte para juguetes hecho con un salero y hasta relojes que dicen la hora a personas invidentes, son algunas de las invenciones que le permitieron a la Fundación Todos Podemos Ayudar, de Medellín, coronarse como una de las propuestas ganadoras del premio internacional Zero Project, uno de los galardones más importantes del mundo en temas de discapacidad e inclusión.
Detrás de la magia hecha realidad está Felipe Betancur Posada y su familia, quienes fundaron el proyecto hace ya casi 17 años y pronto viajarán a Viena, Austria para recibir la tan anhelada distinción en la semana del 18 de febrero, nada más y nada menos que en el recinto de las Naciones Unidas de ese país.
El proceso fue arduo, desde la postulación en los primeros meses del año pasado hasta las etapas finales en las que se eligieron a los ganadores en diferentes categorías. Si bien quedarse con el premio era una opción algo lejana, Betancur Posada siempre ha estado seguro de su trabajo y el de sus colaboradores, labor que ratificó la Essl Foundation (corporación que lidera la iniciativa Zero Project) otorgándoles tal reconocimiento por la capacidad de innovación y la creatividad que tienen para que, con métodos simples y económicos, brinden una solución a los problemas que experimentan las personas en condición de discapacidad.
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“En todos los procesos de inclusión de personas con discapacidad todo es caro y complicado. Las dos barreras, por lo general, son el desconocimiento y el alto costo. Un ejemplo: a un colegio llega un estudiante invidente y el profesor no sabe qué hacer. Digamos que enseña geografía, ¿cómo le puede enseñar un mapa al alumno? Es ahí donde nosotros entramos y les enseñamos cómo hacer un mapa en alto relieve con materiales reciclables caseros”, dijo.
A Zero Project se presentaron más de 586 propuestas de 93 países, y sólo poco más de 70 se quedaron con el premio final. No hay una remuneración económica para los ganadores, pero para Felipe es lo de menos. Lo que busca es que su labor sea visible en cualquier parte del mundo, en lugares de escasos recursos pero bastos de ingenio, que es lo que realmente se necesita para crear ayudas básicas que cambien vidas.
Lo que sí consiguen por medio de esta premiación es mayor acompañamiento a la fundación, dado que, después de su socialización en Viena podrán vincularse a una red global que cuenta con miles de expertos en la materia, y conocer otras empresas para ampliar su cobertura y difusión.
“El éxito de esto ha sido escuchar las necesidades de las personas y generar soluciones extremadamente básicas, a veces son hasta chistosas, pues cuando nosotros vamos a conferencias o a eventos y hablamos sobre el mouse que se usa con el pie, no falta el que se ríe y dice que ese mismo cucharón sirve para hacer el sancocho (risas), pero es que de eso se trata, de que sea algo tan simple para el alcance de todos”, añadió Betancur.
Con esta distinción que obtendrán el próximo mes ya serán tres de carácter internacional, razón que los motiva aún más a seguir innovando en un camino que no tiene fin, pero sí muchos destinos por recorrer y puertas por tocar.
La vena del ingenio
Felipe, desde chico, siempre fue un amante de la tecnología, como también fiel seguidor de personajes como MacGyver, James Bond y Los Magníficos, todos con algo en común: el interés por servir a la comunidad. En el colegio le ayudaba a sus amigos en las ferias de ciencia con los prototipos, trabajó en ventas por internet en su adolescencia e incluso, mandaba traer desde Estados Unidos o China productos innovadores que para él eran “lo último en guaracha”.
Si bien no tenía familiares ni conocidos en condición de discapacidad, su interés por apoyar a los desvalidos se incrementó, esto después de una tragedia que tuvo lugar en el barrio Moravia, donde un incendio consumió casas y esperanzas. Fue ahí cuando él y sus amigos iniciaron una ruta de apoyo, una acción colaborativa conjunta con el único fin de dar oportunidades al necesitado.
“¿A quién se le dificulta acceder a cosas simples como jugar, comer, pasear? Esa fue mi premisa para empezar con el proyecto. Estudiando el tema, me di cuenta que el 84% de personas con discapacidad en Colombia son de escasos recursos, y la mayoría de aparatos que requieren hay que pedirlos del exterior. Los costos son absurdos y desproporcionados para gente que no tiene cómo pagar. Nosotros no sólo les ayudamos a acceder a las herramientas, también les enseñamos a crearlas, por si algo se descompone, dado que los materiales que utilizamos se consiguen en casi todas partes, puedan repararlo por su cuenta”.
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Entre los tantos inventos que ha fabricado Felipe, además del ya mencionado “mouse para pie” que es conocido tanto en Colombia como en otros países del mundo, está la regleta braille, un teclado especializado para quienes no pueden hacer uso de sus manos o no tienen una visión completa, sillas de ruedas para perros y gatos, controles de videojuegos adaptados para Gamers con discapacidad, entre otros.
Uno de los casos que más recuerda el director de la Fundación TPA es el de Luz Marina Espinoza, una mujer que vive en Cáceres, Bajo Cauca antioqueño, que tan sólo con 14 años fue víctima del conflicto armado y perdió una parte de su brazo derecho. Felipe la conoció mientras dictaba unos talleres en varios municipios del departamento, y al ver su situación le diseñó un tipo de manilla para que la atara del moñón, la cual tiene un pequeño orificio para poner un lapicero, una cuchara, un pincel, entre otros elementos que le permitieron hacer muchas de las cosas que ya había resignado.
“Es alguien inolvidable para mí y tengo mucho que agradecerle. Vino a mi casa, muy formal, y me dio ese regalo, que puede parecer pequeño pero generó un cambio gigantesco en mi calidad de vida. A él y a su familia que Dios los bendiga”, agregó ella.
Como la señora Luz Marina, son muchas las personas y comunidades a las que ha ayudado esta fundación, no sólo de manera presencial, también a través de la virtualidad, pues por medio de videos en su canal de YouTube “Ayudas Para Todos” que cuenta con más de 300.000 mil suscriptores, enseña a crear muchos de sus prototipos, y a su vez comercializa los más elaborados.
Es así como planea conseguir los recursos suficientes para costear su viaje y el de su familia a Viena, pues todo debe correr por cuenta de ellos: tiquetes, hospedaje, alimentación y demás gastos.
La meta más cercana está en Austria, donde presentará su proyecto a miles, pero el sueño de Felipe es visitar África, y por qué no, llevar allí el “ingenio colombiano” para que sea la clave de lo simple en los casos más complejos.