Luego de una década de actividades criminales, fue capturado Luis Rolando Osorio Arévalo, conocido como alias Mison. Su detención ha dejado al descubierto un asombroso imperio de lujos y excentricidades financiados por el crimen organizado en Bogotá.
El cabecilla de la organización delincuencial Los Maracuchos fue detenido semanas atrás en Ecuador. Durante su actuar criminal logró consolidar una fortuna que superaba toda sospecha bajo la fachada de un próspero empresario del sector nocturno.
Lea también: Así cayó alias Mison, el poderoso “narco invisible” que abrió la puerta al Tren de Aragua en Bogotá
Según las investigaciones de las autoridades, alias Mison acumuló un patrimonio superior a los 20.000 millones de pesos. Sus ingresos mensuales, derivados principalmente del narcotráfico, los homicidios selectivos y el control de economías ilegales en localidades como Santa Fe, Kennedy y Los Mártires, se estimaban en cerca de 2.000 millones de pesos.
Osorio Arévalo poseía múltiples edificios y fincas de recreo, incluyendo una propiedad en Chinauta (Cundinamarca) avaluada en 1.000 millones de pesos, la cual incluso logró recuperar tras haber sido incautada previamente por el Estado.
En su conjunto de propiedades figuraba un lujoso penthouse en el centro de Bogotá que servía como una de sus residencias principales. También era el dueño de reconocidos establecimientos nocturnos, hoteles y discotecas como Los Potrillos, Hotel Negro, La Oficina y Las Pesebreras que funcionaban como fachadas y centros de acopio de estupefacientes.
Respecto a sus excentricidades, se encontró un anillo de diamantes avaluado en 140 millones de pesos. Sin embargo, el detalle que mejor ilustra su exceso fue la adquisición de joyas de oro exclusivas para su mascota, específicamente collares y accesorios dorados para su perro.
El señalado narco con circular de Interpol se rodeaba al parecer de un círculo social que incluía a reconocidos artistas de música popular, como Yeison Jiménez. Las autoridades investigan si estos vínculos, que incluían el patrocinio de eventos y la grabación de videos musicales en sus propiedades, fueron utilizados como un mecanismo de legitimación social para camuflar sus actividades ilícitas bajo una apariencia de legalidad y éxito empresarial.
La historia de Osorio Arévalo sería la de un ascenso criminal meteórico. Alias Mison trabajó en su juventud arreglando bicicletas y como cotero en la central de abastos, donde comenzó traficando licor adulterado.
Posteriormente, se convirtió en el pionero de los “pagadiarios” en Bogotá, utilizando viviendas para asentar a extranjeros y controlar el territorio, lo que le permitió facilitar la entrada de estructuras como el Tren de Aragua a la capital en 2018.