Fueron las estremecedoras declaraciones del artista musical Yeison Jiménez, quien murió tras sufrir un accidente aéreo en el Aeródromo Juan José Rondón, ubicado en el sector comprendido entre Paipa y Duitama (Boyacá). En el vuelo lo acompañaban su equipo de trabajo, integrado por el capitán Hernando Torres y los jóvenes Juan Manuel Rodríguez, Óscar Marín, Jéfferson Osorio y Weisman Mora.
Aunque existen distinas de hipótesis sobre esta tragedia, solo se deben esperar los resultados de las investigaciones por parte de la Aeronáutica Civil y la Fiscalía General de la Nación, que tienen la potestad de esclarecer las causas.
Según lo que se sabe hasta el momento, el avión alcanzó a volar entre 3 y 5 minutos, pero luego sufrió un viraje y colisionó con el terreno aledaño, provocando inmediatamente un incendio, la calcinación de los cuerpos y la pérdida total de la aeronave.
Yeison Jiménez habla de Dios
El intérprete de El Aventurero contó su vida en diversas entrevistas; una de las más impactantes fue la de los tres sueños en los que se veía que sufriría un accidente aéreo.
“Yo me soñé tres veces con que íbamos a tener un accidente en el avión y con que yo tenía que decirle al piloto que fuera, le diera una vuelta. Y cuando él llegaba me decía, uy, patrón, menos mal me dijo porque me falló algo, pero ya lo solucioné, súbete. Esos eran los sueños. Y en uno de los sueños yo sí me soñé que nos habíamos matado y que salíamos por las noticias. Y era la tercera vez que me soñaba con eso. Dios me dio tres señales y yo no las entendí, no las capté”, contó el músico.
En una entrevista con la presentadora Laura Acuña, el cantante expresó que quería reinventarse a los 35 años, pues deseaba cantarle a Dios. “El problema de los seres humanos es que han humanizado a Dios”.
“Yo pienso hacerle (cantar) por ahí hasta los 35, si Dios me presta la vida. Y también sé que al final voy a terminar cantando música para Dios. Es una promesa, además me gusta”, expresó Jiménez, haciendo referencia a su parte espiritual, cuando una persona decide cambiar el rumbo de vida para acercarse al ser superior.