Tras el impacto global que generaron los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela, los cuales dieron con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores el pasado sábado 3 de enero, una lectura distinta sobre las razones que están detrás de la decisión de Donald Trump de realizar su ofensiva. Esta se aleja de la narrativa tradicional, que apunta al interés por los más de 300.000 millones de barriles de petróleo que tiene el territorio venezolano, o al narcotráfico, como detonantes del conflicto.
Carolina Restrepo Cañavera, abogada de la Universidad Javeriana, con formación en Business Management and Negotiation en Harvard, experiencia en temas tributarios y análisis estratégico, señaló a través de su cuenta de X, que presuntamente “la operación no respondería al crudo, sino a un escenario geoestratégico más amplio”, marcado por la convergencia de China, Irán y Rusia en territorio venezolano.
Según explicó, su análisis no parte de una “conjetura aislada”, sino de hechos que, afirma, han sido documentados por distintos medios internacionales y reportes de seguridad.
En su planteamiento, Restrepo sostuvo que este tipo de decisiones no se explican desde la lógica política o electoral, sino desde la evaluación de riesgo del Pentágono, que actuaría cuando considera que una amenaza supera el umbral tolerable para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Desde esa óptica, el discurso público centrado en que la motivación de EE.UU. de bombardear Venezuela fue el petróleo sería una narrativa cierta desde un modo, pero incompleta sobre el trasfondo. Puesto que, la amenaza real, según su análisis, estaría en la convergencia operativa de tres potencias adversarias en un mismo territorio, a pocos kilómetros del Comando Sur.
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Minerales estratégicos, drones y presencia militar
Restrepo argumentó que China habría asumido un rol directo en la explotación de minerales estratégicos en el Arco Minero del Orinoco, como tantalio, cobalto y tierras raras, recursos clave para la industria tecnológica y militar. En ese punto, citó reportes de The Diplomat y Reuters, que han documentado la participación china en estas actividades.
A esto se sumaría, según su versión, la instalación de plantas iraníes de fabricación de drones con capacidad ofensiva, información que —afirmó— fue reportada por The Wall Street Journal, así como la presencia de asesores militares rusos, sistemas antiaéreos y capacidades de guerra electrónica, señaladas por medios como BBC, Al Jazeera y reportes de inteligencia del Defense Intelligence Agency (DIA).
Para Restrepo, esta combinación habría convertido a Venezuela en una plataforma hostil integrada, con infraestructura militar y logística a menos de 2.000 kilómetros del territorio continental estadounidense.
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El punto de quiebre: la cadena de suministros
Otro elemento central de su análisis es el papel de los minerales críticos en la disputa global. La experta recordó que en abril de 2025, Financial Times informó sobre la decisión de China de restringir exportaciones de tierras raras por motivos geopolíticos, una medida que encendió alertas en Washington al evidenciar la vulnerabilidad de las cadenas de suministro occidentales.
Bajo esa lógica, Restrepo señaló que Venezuela dejó de ser relevante por su petróleo, cuya producción y capacidad de refinación están deterioradas, y pasó a serlo por su rol en la nueva arquitectura del poder global, donde convergen recursos estratégicos, industria militar y presencia extranjera adversa.
En ese sentido, señaló que la doctrina del Pentágono sobre amenazas integradas identifica como riesgo crítico la presencia simultánea y coordinada de potencias hostiles en regiones vulnerables, más allá del control de un recurso específico.
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Una lectura que reabre el debate
Esta tesis ha reabierto el debate sobre las verdaderas motivaciones detrás de los movimientos militares de las grandes potencias y sobre el papel que juega América Latina en la disputa geopolítica global.
“No fue petróleo. Fue control”, resumió la analista, insistiendo en que la geoestrategia, y no el crudo, sería el verdadero guion detrás de lo ocurrido.